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Probablemente no podamos comprender por completo el misterio del plan de Dios para situar en la luz pública a la Bendita Madre de Su Hijo en nuestros tiempos (el Papa Pablo VI dijo que la Era Mariana comenzó con Sus apariciones ante Santa Catalina Laboure en 1830. Pulse aquí si desea conocer más). Sin embargo, podemos llegar con seguridad a algunas conclusiones.



La mujer revestida de sol (Apocalipsis 12:1)
Catedral de San José, Buffalo, New York

En la profunda sabiduría del plan de Dios para la salvación, así como Adán y Eva colaboraron en la Caída del Hombre, la colaboración de una mujer con Su Hijo restaurará la gracia en el mundo. El Corazón virginal e inmaculado de María, especialmente creado para esta singular función, triunfó primeramente en Nazaret. Allí, sobreponiéndose al temor y a la duda, y totalmente llena de fe, María aceptó de inmediato el inesperado mensaje del Ángel Gabriel. En lugar de la desobediencia de Eva, María permitió, con su total sometimiento a la voluntad de Dios, que Cristo naciera como Salvador. Su Inmaculado Corazón triunfó después en el Calvario, donde de nuevo llena de fe, y al igual que Abraham el “hombre de fe”, María superó los más poderosos impulsos naturales y ofreció su Divino Hijo a Dios.

Por tanto, el próximo Triunfo del Inmaculado Corazón de María coincidirá con el Triunfo del Sagrado Corazón de su Hijo Jesús, o lo presagiará de alguna forma, así como con el Triunfo de Su Santa Cruz, a cuyos pies sufrió María como sólo pudo hacerlo una madre. María se identificó con la entrega consciente de Cristo como ninguna otra persona pudo hacerlo, pues ella comprendió más que nadie Su misión. Unida con Él en Su agonía final como nadie más pudo estarlo (como predijo el profeta Simeón en la Presentación, quien anunció: “A ti misma una espada te atravesará el corazón; así quedarán al descubierto las intenciones de todos”, Lucas 2:35), María también compartirá especialmente el Triunfo de Su Cruz, pues éste es también el Triunfo de ella.

El Santuario de los Santos Inocentes tendrá en su centro una alta columna de puro mármol blanco en cuya cima veremos a María, quien llevará en sus brazos al Niño Jesús como futuro Príncipe de la Paz. María siempre ha presentado a su Hijo ante el mundo, al igual que pidió a los que servían el vino en las Bodas de Caná: “Hagan lo que Él les diga”. En el Santuario también habrá un gran grupo escultórico de la Sagrada Familia que representa su huida a Egipto, para destacar el papel de San José como Guardián del Redentor y Protector de la Sagrada Familia.

Aproximadamente un 40% de los visitantes a los santuarios católicos tradicionales no profesan la fe católica. Sin embargo, el enorme atractivo del Arco del Triunfo --no sólo por su inmenso significado espiritual y sus grandes méritos estéticos, sino como maravilloso sitio de interés turístico para toda la familia-- atraerá anualmente a millones de visitantes de todas las creencias religiosas, e incluso a los que no están vinculados a la Iglesia, lo que le concederá un extraordinario valor social por su profundo mensaje espiritual.

Además, el Arco del Triunfo del Inmaculado Corazón de María estará entre las maravillas del mundo contemporáneo. Estará destinado a convertirse rápidamente en un icono internacional, que proclamará audazmente, aunque en silencio, la dignidad y la santidad de la vida humana, nacida o por nacer, al mismo tiempo que exaltará las virtudes casi olvidadas de la pureza y la santidad.

En consecuencia, este Proyecto inspirador y apasionante transmitirá un llamado universal al arrepentimiento y a la conversión, a la renovación de la fe, a un respeto cada vez más profundo a la vida por nacer, y un rechazo simultáneo a la impureza, la inmoralidad y el aborto. El dorado Arco del Triunfo de María, verdaderamente impresionante por su belleza, su majestuosidad y su esplendor, llamará en silencio a nuestros corazones a añorar y a buscar nuevamente la unión con nuestro Supremo Hacedor; y "cultivará ... un sentido de la belleza de Dios, revelada en María", requisito de los santuarios marianos de acuerdo con las instrucciones del Vaticano para el Año Mariano de 1988.

El Arco del Triunfo del Inmaculado Corazón de María y el Santuario Internacional de los Santos Inocentes tendrán un coste estimado entre 40 y 75 millones de dólares estadounidenses. No obstante, tan sólo en Estados Unidos y Canadá ciertamente hay al menos un millón de fieles que aspiren a una renovación del respeto hacia la santidad de la vida humana y a que la sociedad recupere un sentido verdadero de la moralidad. Creemos firmemente que cada uno de esos fieles sacrificará con gusto $100, una suma modesta en nuestros días, y algunos incluso algo más, en la medida en que Dios les convoque y les ayude a hacerlo, para lograr esos fines y demostrar su profundo amor y devoción a Jesús y María.

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